miércoles, 11 de diciembre de 2013

11.12.13

Me encantan las fechas. Me encanta la simbología. Que las cosas importantes de mi vida sucedan un día en concreto tiene un valor increíble. Celebrar cada instante, cada cuenta atrás, cada lunes de la semana número tal...

Y hoy es 11.12.13 y a las 11.12.13 me ha parecido un momento maravilloso para decirle a la persona que amo que es así. ¡¡Hasta dentro de un siglo no podré hacerlo de nuevo!! Además hoy se acaban estos momentos mágicos hasta el nuevo siglo!

Quiero proponer cada 11.12.13 del resto de la eternidad. Quiero que sigas disponiendo para siempre.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Escribir

Al principio me preocupaba llevar algo de tiempo sin escribir cada día. Ahora ya no me importa, sé que no escribo porque no puedo canalizar hacia un papel todos los sentimientos que actualmente forman mi ser; muchos de ellos estoy descubriendo y analizándolos porque son nuevos en mi vida.

Hasta que te conocí creía que lo sabía todo en el amor. Que mis experiencias vitales me habían llevado de una felicidad enorme al dolor más atroz. Creía haber abarcado en su total amplitud el sentimiento del amor. Y no esperaba para nada que la vida, otra persona o incluso yo misma pudieran sorprenderme tanto. 

Ir a por ti fue el primer sentimiento que me alarmó, nunca pensé que esa sensación de querer luchar por alguien a quien apenas conocía pudiera apoderarse de mi. Cuando estoy involucrada lucho hasta morir, cada día y en cada instante; pero cuando te apartaste de mi lado creí que mi cuerpo me respondería del modo en el cual fui auto-educada. Dejar ir. Ni por asomo fue así. Ese sentimiento jamás hizo acto de presencia, ni por mi mente ni por mi corazón. Es una opción que simplemente no contemplé. Y como bien te dije no me iba a dar por vencida, hubiese ido a por nosotros hasta que hubieses estado preparado, hasta que te hubieses arriesgado a ser más feliz y a ser feliz conmigo. Tenía que demostrarte y hacer que creyeras en ese sentimiento tan cierto y hermoso que me dijiste el otro día: "el amor no significa sufrimiento".

Cada segundo que paso a tu lado es un nuevo descubrimiento. He descubierto capacidades que nunca pensé que tendría, que siempre soñé. Vivo mi vida de un modo más independiente (en ese aprendizaje me conociste) y de un modo menos dependiente en el amor. Siempre he vivido el amor con libertad, pero nunca con independencia. Y ahora soy feliz. Feliz de verdad.

He dado gracias y nunca me cansaré de darlas. Bien es cierto que nunca hubiese elegido sufrir, tener que recomponerme y buscar mi yo. Es un proceso duro, complicado y doloroso. En el cual estaba inmersa al conocerte. Y en el que sigo aún; ya sin dolor ni dureza... ahora sólo es complicado aunque maravilloso. No sufro ni tengo que recomponerme más. Estoy en esa etapa, que creo que durará hasta la eternidad, de llegar al límite de mi misma. Y a tu lado asterisco es algo que sucede en cada instante. Amplio aún más mis cualidades e intento limitar mis defectos. Me has aceptado, me quieres tal y como soy. Y ello me da fuerzas para mantener y mejorar lo bueno que hay en mi, para aprender a olvidar y evitar sensaciones que me impiden ser todo lo sana que siento que puedo ser.

No me arrepiento, por tanto, de ninguna de mis decisiones. Todas ellas, fuesen acertadas o no, correctas, incorrectas, me hicieran feliz o me causaran un gran dolor... me han llevado a este punto de mi vida. En el cual, mi vida y mis circunstancias son fantásticas. Cambiaría cosas, claro que sí, pero son cosas que el tiempo y nuestro esfuerzo van a cambiar. Por ello siento que seguir haciendo las cosas del mismo modo que hasta ahora será de sobra.

Contigo me esfuerzo mucho más que nunca, por hacer las cosas bien y de tal modo que a ambos nos hagan felices. Contigo no finjo ni me escondo en convencionalismos porque contigo soy clara y natural. Contigo ser feliz es fácil, cada esfuerzo tiene una recompensa que me sobrepasa. Contigo vivir es un placer, sólo generamos tiempo de calidad. Contigo puedo vivir sintiendo que los pilares de mi vida están intactos, que puedo quererte, amarte, desearte... con libertad, felicidad, alegría, ilusión, ganas de vivir, sueños, ideales... porque eres tú.

No me importa no volver a escribir nunca si es porque estos sentimientos son los que me invaden y me tienen atrapada. No me importa porque ya no escribo lo que quiero sentir sino que siento lo que quiero y luego soy capaz de escribirlo. No me importa pues ahora vivo la historia que siempre quise escribir. No me importa porque me he convertido en la protagonista de mi propia vida, de nuestra vida. No me importa no volver a escribir si cada día puedo seguir improvisando el guión de la vida que amo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Necesidades

Sé que esto no es lo que esperas leer, ni mucho menos es lo que esperas encontrarte en la carta de los miércoles. Pero tras la conversación de ayer (domingo) me he levantado pensando en que fue un gravísimo error que no sé como voy a subsanarlo.

Lo primero que sé y no me voy a cansar de repetirme es que el medio más adecuado nunca será un chat. Jamás. Por mucho que nos leamos con la voz e intentando empatizar con las palabras del otro… cuando estamos susceptibles, cuando estamos cansados, cuando estamos agotados, cuando estamos tristes y echamos en falta… cualquier sentimiento que no sea máxima felicidad y alegría nos puede llevar a un equívoco.

Y ayer yo no estaba del todo bien. He tenido un puente muy duro. Y una de las cosas que hizo que mi puente fuera así fue la sensación de olvido, de desconexión de nuestra realidad por tu parte. Cada día te necesito más y más. Y han sido unos días en los cuales no lograba entender porqué no había un momento destinado a nosotros ahí. Cosa que siempre sé, siempre sé que si la vida me regala una conversación contigo antes del domingo a la noche tengo que no sorprenderme tanto y saber que la vida nos da una tregua por un instante. Pero si le añadimos un día más, se hace más complejo y más pesado.

Tengo, como todo el mundo (no soy más ni menos especial que nadie), problemas que ocupan mi tiempo y que no comparto contigo. En gran parte mi protección es fruto de mi manera de ser, que me hace sentir que si te cuento esas cosas mi fortaleza se va a ir a la mierda y pasaré a ser débil y vulnerable. Y si algún día nosotros no estamos juntos o si algún día quieres hacerme daño o quieres un motivo para marchar… tienes un arma que a mí me va a destrozar.

Confío en ti. Tan ciegamente que lucho cada día por no sentir que si me abro no voy a sentir nunca, pase lo que pase, una decepción; que vas a ayudarme, no a llevar mi carga pero si a poder sopesarla y enfrentarla sin miedo. Pero es una de mis luchas diarias, y tan sólo he podido decirte lo que me pasa y eso sólo ha hecho que empeorar las cosas. Por tanto, sí decirte que tengo miedo, que me protejo y que no te cuento todas las cosas... sólo hace que dolerte… aún me voy a recluir más en mi misma. Por ello desde aquí te pido que sólo me respetes, no te pido que me comprendas. Sólo que respetes y que tengas paciencia con que yo vaya demasiado poco a poco.

Raúl, contigo ha sido, es y será una relación tan maravillosa que no quepo en mi de gozo. Eres perfecto para mí. Contigo he podido, puedo y podré, disfrutar de una relación sana, libre, independiente, llena de amor, orgullo, honestidad y dedicación.

Pero te he echado muchísimo de menos este fin de semana. Hay días en los que te necesito y no estás. Y eso me duele. (Cómo habrá días en los que me necesites y yo tampoco esté). Porque aunque sea independiente y haya aprendido a no ser dependiente emocional de mi pareja y que mi felicidad depende fundamentalmente de mi misma… te sigo necesitando. Cada vez más. Diciendo de verdad, de corazón y con convencimiento que conozco, respeto y acepto tu manera de ser y de funcionar, y me he enamorado también de ella, y es algo que para mi es vital. Hay días que me sorprende y no me termino de acostumbrar.

Me repito, el amor es algo que hay que cuidar cada día. Es una lucha diaria. Y SE QUE DEBO INTERIORIZAR que porque un día sea un mal día o las cosas no transcurran del modo que espero y/o necesito ese día en concreto ... ni nuestra relación se va a deterioriar, ni el amor va a ser menor, ni las cosas van a cambiar. Pero debo seguir luchando cada día por darte mi mejor yo, mi mejor amor, mi mejor María… pero también por asumir de verdad que un día de mierda no va a hacer una epoca de mierda.

Te quiero. Con todas y cada una de las emociones que el amor lleva de serie. Con todos y cada uno de los riesgos que sé que corro al tenerte en mi corazón. Con lo bueno y más aún con lo malo. Te quiero y sé el porqué.

Mi niño, eres esa persona que la vida me ha traído para que reafirme que aunque mi camino sea sólo mío necesito compartirlo con alguien. Y ese alguien ha de verme, tras todo mi embrollo de pensamientos y sentimientos. No el primer día, pero sí poco a poco y sin tener miedo de mi intensidad y mi cabecita pensante.

Nunca podré darle todas las gracias que se merece la vida por haberte puesto en mi camino. Eres excepcional. Eres una de esas personas que de verdad merece la pena conocer porque tienes una visión del mundo y te enfrentas a él de tal modo que sólo causas admiración. Enriqueces mi vida, la llenas de nuevos sentimientos que no sabía que existían, haces que desarrolle capacidades frente a la vida y métodos de lucha. Contigo soy feliz. Feliz de verdad.

A tu lado sé que mi manera de ser llena de optimismo y positividad, por fin tienen una recompensa y alguien a quien le vale. Como me dijiste ayer, soy tu cargador. Ser tu recarga de energía, de emociones, sentimientos y sensaciones. Me hace sentir que mi existencia merece la pena. Que he encontrado y la vida ha dispuesto en mi camino a ese alguien que hace que nos retroalimentemos positivamente. Yo tengo ilusión, ganas de vivir y alegría, te cargo a ti de esos sentimientos, me lo dices, aún tengo más ilusión, ganas de vivir y alegría… es lo más bonito y precioso que podrías decirme mi vida.

Porque me siento así. Tu me llevas a otro mundo. Lejos del que vivimos.

Me conozco y sé que puedo darte una existencia feliz y llena de amor. Mientras nos queramos seguiremos respetándonos y luchando cada día por llevar esa vida que queremos. Cuidando y alimentando ese amor que nos permite vivir a nuestro modo.

Y no existe ningún pero.

Te quiero así. Tal y como eres. No quiero que cambies ni un ápice tu interior ni tu exterior. Me gusta como piensas y sientes; y más me gusta como lo exteriorizas y juegas con ello. Tan sólo te pido que hagas un pequeño esfuerzo por recordar algo que sabes, te veo a tí, ni te sobrevaloro ni te subestimo.


Oviedo ha cambiado mi vida. Tú has cambiado mi vida. Y eso no lo olvido. No necesito recordármelo porque siempre está presente. Mi hogar está dónde esté mi corazón, y es allí contigo.

martes, 29 de octubre de 2013

Echándote de menos

Te echo muchísimo de menos. Cada día.

jueves, 17 de octubre de 2013

A ti

Te acepto tal y cómo eres, tal y cómo serás. Con todo incluido. No quiero cambiarte porque me encantas así. Quiero que cada día crezcas, que mi presencia te anime a ser mejor, no el mejor. Quiero que sigas haciendo las cosas bien y con entusiasmo. Lo que más deseo es que alcances tus sueños, que sigas creándolos y luchando por ellos cómo hasta ahora, convirtiendo lo imposible en posible. Brillas, iluminas el mundo y yo quiero estar ahí. Y ahí es siempre, en el amor, en las quejas, en los días de lluvia, en el día de sol. Nos respetamos y es de verdad porque ambos amamos y sabemos realmente lo que significa la libertad. Y es la única cosa que te voy a prometer: TU LIBERTAD. Al elegirte cada día intento transmitirte mi amor, mi confianza, mi admiración. Quiero seguir conociendo tu pasado, no quiero tener secretos ni voy a juzgar tus errores. Acepto tus decisiones, respeto tu modo de vida. Somos dos luchadores, y lo más importante de nuestra lucha es que ahí seguimos, cada día, con constancia y tesón.Me contagias tu alegría y tu voluntad. Quiero ser el café de la mañana, las caricias de la tarde y el amor de la noche.  No voy a moverme de tu lado; nuestra conexión, la química, tu interior me tienen atrapada. Eres mi ciclogénesis explosiva. Vales la pena, eres mi tiempo de calidad, que escasea, pero que a tu lado es infinito. No te necesito para vivir, puedo vivir sin ti, al igual que tú puedes hacerlo, pero no quiero porque mi vida es mejor desde que te empecé a ver, desde que me viste. Siempre voy a estar ahí, SIEMPRE. Siempre al otro lado. Del teléfono, del papel, de tus ojos, de tu sonrisa, de tus besos, de tus caricias. Aunque algún día me retrase... te doy mi palabra que estaré antes o después. Llegaré a tu lado.

sábado, 12 de octubre de 2013

Decidir


Tengo la horrorosa sensación de que sino decido yo ir no nos vamos a ver en mucho tiempo. Y cuando digo mucho tiempo me refiero a más del tiempo que ya hemos pasado separados antes.

Y no se trata de que vengas tú asterisco o no vengas. En el fondo eso es irrelevante, dónde vernos es una decisión más pero no la más importante; en el fondo a mí me supone menos estrés ir allí.

Se trata de que a veces necesito sentir que quieres estar conmigo. Poner una fecha es darle realidad al asunto, es constatar que los deseos de estar juntos llegan a un punto en común entre ambas partes. Ya sea en el tiempo o en el espacio, pero juntos.

Ambos tenemos vidas muy complicadas, cada uno a su manera claro está pero aunque no lo parezca yo no dispongo realmente de tanto tiempo libre. Lo dispongo a costa de renunciar a una rutina más relajada y amena en Alicante. Renuncio a muchos días de descanso, a muchas horas para dormir y a tiempo con mi gente. Y lo hago voluntariamente, porque te quiero y quiero pasar todo el tiempo posible a tu lado. Pero no puedo olvidar que yo hago esa elección, cómo siempre digo la vida está hecha de decisiones y es tuya ¿decides?

No te dediqué esa frase porque me parezca útil sino porque es parte de mi manera de vivir. Procuro decidir siempre, procuro marcarme un camino a base de mis decisiones porque mientras no decides tienes un abanico de posibilidades y lo complicado es renunciar a tantas opciones. Pero soy consecuente y actúo. Decido, tomo un camino y continúo por él hasta que me vuelva a encontrar otra vez en la tesitura de decidir de nuevo. Y así, pasito a pasito, voy construyendo mi vida, mi camino.

No me he cansado, no. Pero sí estoy agotada y muy agobiada con muchos otros aspectos de mi vida. Y realmente no me gusta tener que incrementar la lista de cosas que decidir o de situaciones con las que lidiar si puedo compartir esa decisión. Si puede no estar sólo en mi mano una decisión que además es de ambos.

Además ese agotamiento y agobio al que he llegado repercuten en mi día a día, cada vez soy más consciente de que la decisión que tomé respecto a mi futuro pueda ser una calle sin salida y me toque desandar parte del camino andado y buscar otro camino. Y eso me desespera, me frustra y no puedo evitar que influya y convierta en más difícil aspectos que en situación normal yo decidiría en un segundo.

No te pido, o no suelo pedirte. Me enorgullezco de ser bastante autosuficiente y de ser capaz de tomar las decisiones por mi misma, de no necesitar nada más que la ayuda que cualquier otra persona necesitaría en mi situación. Pero he llegado a un punto en que necesito que me ayudes a decidir. O al menos decidas tú por una vez cómo quieres que transcurran las cosas.

Recuerda, no es justicia o no. Es compartir.

No voy a dejar de proponer porque quiero que sigas disponiendo.

Placeres


Llegar a ese punto de tu vida dónde paladeas cada instante que experimentas es fantástico.
Exprimes cada momento. Recoges todas las sensaciones que experimentas y las atesoras cómo un niño, con absoluta felicidad. Disfrutas del momento que vives en cada instante.

Y tienes placeres. Has aprendido a identificarlos.

El primer requisito para ser un placer es reportarme tiempo de calidad. Despertarme esa sensación tan sumamente ideal que para mi vida y saboreo el instante, viviendo el momento como lo que es, único e irremplazable.

El segundo y último requisito para ser un placer es despertarme un ansia de más. No tener suficiente tiempo para deleitarme con ese tiempo de calidad. Saber que el tiempo del que dispongo es poco, una ínfima parte del que me gustaría disfrutar.

Leer.
Pasear.
Escribir.
La cocina.
Reír con mi gente.
Tener mi momento de soledad diario.
Abrazar a mi sobrino.
Mirar el mar.
Soñar despierta.
Dormir.
Tú.

Eres un placer. No es la primera vez que te lo digo. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Dolor y Amor.

Sabía que me importabas. Sé lo que me importas. Pero ayer... Ayer me preocupé, no del mismo modo que siempre acerca de que estés bien, no. Sino que ayer la preocupación DOLíA.

Sí, me dolía en el corazón, me hacía estar con un nudo que ocupaba todo mi interior, llenándolo de una sensación absurda acerca de cómo me podría sentir si te pasaba algo malo. Se me empezaron a agolpar las lágrimas, el nudo en la garganta, la intranquilidad y un amor intenso.

Suena muy paradójico que en ese momento todo lo que sintiera fuera miedo y amor. Pero no debería soprenderme tanto que ambas cosas vayan a la par. Contigo ha sido así desde el principio. Y cada día que pasa crecen ambos sentimientos.

Además se me llenaron los ojos de lágrimas pensando en que por esa manera tuya de ser no te digo cuanto te quiero a diario. Con esas palabras exactas, no con palabras creadas por ti, post-its, mimos visuales o cualquier otro invento que voy creando para sobrevivir. Y que si algún día te marchas de mi lado no te lo habré podido decir todas y cada una de las veces que lo he necesitado. Porque quizá una de las cosas que más nos diferencian es que yo necesito gritar todo lo que me llena el corazón y tú necesitas silencio/calma ahí.

Mi miedo en este caso es muy racional. Quiero todo contigo asterisco. Mi miedo es a no poder tenerlo todo. A que te vayas, a que me dejes con el amor a medias.

Creo que tu miedo es muy parecido al mío. Y es algo que creo que no sabemos transmitirnos bien el uno al otro. Porque cuando me quitas toda mi seguridad acerca de nosotros, cuando me despojas de la firme creencia de que sientes tanto como yo, cuando me dejas así de pequeñita... mi corazón y mi mente sienten miedo. De volver al dolor, a los porqués, a sentirme traicionada...

Necesito mirarte una vez a los ojos y decirte todas y cada una de las cosas que te escribo. De decirte que te quiero. Sin titubear. Tan sólo esas dos palabras. Sé que ese es el remedio a todos mis males. Te lo expliqué o intenté explicar en Oviedo, ser así, comedida y prudente contigo me está matando lentamente. Que tiene la parte increíblemente buena de que estoy aprendiendo a contenerme y no gritar mi amor. Pero al mismo tiempo está matando una parte de mi que es imprescindible y fundamental en mi vida. Que me define, que me hace ser quien soy. Es la parte que más miedo tengo de mostrarte, porque esto es lo que soy.

Escribo. Grito. Proclamo. Digo. Susurro. Demuestro.
Mi Amor. Mis sentimientos. Lo que me hace feliz. A quien me llena.

viernes, 4 de octubre de 2013

Te Necesito


Te necesito. 

Necesito oir tu voz. 
Necesito de tu sabor, de tus besos. 
Necesito de tu olor, de tus caricias y tus abrazos. 
Necesito de tu diálogo, ser oposición. 
Necesito que hagas el idiota, el pavo, el bobito, el ñoño. 
Necesito de tus ojos, de esa mirada que me cautiva, me desnuda y frente a la que no escondo nada y ofrezco mi todo. 
Necesito de nuestros paseos, de la paz y la tranquilidad que me dan. 
Necesito de tu amor, que me calma y me altera. 
Necesito ir a buscarte, saber que me esperas. 
Necesito calentar silla en tu bar, sentir que es mi casa y solo tu sabes ese secreto. 
Necesito tu compañia, ser mi compañero, mi compinche, la parte contratante. 
Necesito que hablemos, seguir conociendo cada recoveco de tu alma. 
Necesito cuidarte, porque aunque mi manera sea maternal y cursi siento que te llega. 
Necesito el sexo, tu pasión y deseo avivan los míos. 
Necesito sentarme y observar cómo me cuidas.
Necesito dormir a tu lado, lo hago de una manera profunda y sin miedos. 
Necesito que seas lo primero y lo ultimo de mi dia, eso me da fuerzas, me impulsa, me alegra. 
Necesito de tu escucha incondicional, poder relajarme al saber que existes. 
Necesito de tus quejas, ya son parte de mi, oír cómo confias en mi. 

Necesito de ti. Porque me haces estar viva. Me haces sentir que vivir la vida así SI merece la pena.

jueves, 3 de octubre de 2013

19 días en Oviedo

Mágicos
Maravillosos
Perfectos
Idílicos
Irrepetibles
Un placer
...


Saber que no te has equivocado, y saber que no es prepotente. Que es una realidad, una certeza, una verdad. Y la satisfacción es inconmensurable.

Tomar las decisiones guiada por el corazón, por los sentidos y por las intuiciones. Nunca puede ser un fallo. Las corazonadas siempre han sido un gran acierto. Aunque haya sufrido aunque sea más feliz que nunca. Mis sentimientos son los que definen y marcan mi vida. Y que aparezcan como respuesta a mis acciones me alegran y mucho. 

Contigo Raúl no me he equivocado. Estos días me lo han demostrado.