miércoles, 22 de noviembre de 2023

​Sin tiempo

El tiempo

Ese incompetente compañero de viaje 

Cuya función se desvirtúa

Cuando lo rige la calma y la paz

Veloz


Cuando lo maltrata la desazón y el dolor

Pausado


Siempre incompetente


Fructífero

Estéril


Pero

Siempre mágico


miércoles, 9 de agosto de 2023

Querida yo a los 26 años



Querida yo a los 26 años:


Recibes tu carta desde tu yo a los 36 años, que la escribe con la misma ilusión con la cual tu estás escribiendo tu carta a tu yo de los 16 años.


Debería empezar a decirte que vas a vivir una década apasionante. Que va a ser una auténtica locura, que han sido 10 años frenéticos, los cuales crees que han sido los mejores de tu vida y que a mitad de la década tu vida va a dar un giro inesperado pero será la solución a la parte monetaria de la vida. 


Te volviste a mudar de Alicante a Oviedo. Por segunda vez en menos de dos años (y en dos cartas distintas). Porque arriesgaste a vivir una historia de amor con un pucelano, dueño de una coctelería en Oviedo. 


Con él tendrás todos los colores del arcoíris en tu vida, desde el negro más absoluto al blanco más nítido. Y ese vaivén de colores te va a pasar factura.


Ojalá pudiera resumirte en cuatro frases los 10 años de relación que vas a vivir a su lado. Pero necesitaría 10 años para contarte porque se han acabado los momentos juntos. 


Irás a Oviedo a lo loco, porque el BIR (en segunda instancia) no ha dado sus frutos y tú estarás tan enamorada que moverás cielo y tierra para regresar. Sin dinero, sin trabajo, sin saber de verdad cuanto te ama. Pero por segunda vez en tu vida creyendo (erróneamente) que el amor lo puede todo. 


En el futuro descubrirás como se oposita de verdad. Mientras trabajarás en hostelería. Te curtirás cara al público. Sufrirás y sabrás cuan dura es la vida. Pero siempre lo enmascarará ese amor que te mueve por él. 


En 2014 va a nacer un nuevo amor de tu vida, Javier. Y será un amor tan puro como el amor que sientes por su hermano.


Y llegará 2016 y Papá tendrá un cáncer. Y lo superará. 


Y en septiembre de 2016 tomarás una decisión, un tanto sorprendente, un tanto lógica. 


Opositarás a la Guardia Civil. Y la vida te cambiará. Porque en 2017 entrarás en la Academia en Baeza. 


Y te volviste a mudar de Oviedo a Alicante, con 9 meses de por medio en Baeza, por segunda vez en cinco años. Y de manera definitiva. 


En 2018 irás a El Campello a trabajar. En 2020 a Jalón. Y en 2021 al Equipo @. 


Y en 2020 habrá una pandemia mundial. El Covid-19. Por suerte en tu familia nadie va a sufrir sus consecuencias. 


Pero en 2021 mamá volverá a tener cáncer. Pero se curará. 


Y entremedias de todo lo que te he contado las cosas con el pucelano pasan por mil baches, siempre fue difícil todo con él. El egoísmo era su marca de serie. Y tardarás en verlo. 10 años. Y mucha terapia. 


Varios años para tomar la decisión. Las traiciones se sucedieron, el no elegirte te terminará alejando. Y aunque lo harás en dos veces… te irás. 


Porque tu siempre le elegirás. Siempre lucharás porque la vida de ambos sea mejor. Siempre le darás todo tu amor, tu tiempo y tu esfuerzo. Y él nunca te elegirá, te dirá que sí pero a la larga y desde la distancia sabrás que él siempre se elegía a él primero. Y que al final de tanto batallar te terminarás rindiendo. Y marchando. 


Rota. Sola. En paz.


Y en medio de esta vorágine decidirás congelar tus ovocitos en abril de 2022.  Nuestro yo de 46 años nos dirá que hemos hecho con ellos. 


Y le conocí a él. En Octubre de 2021. Con 34 años. Y le he seguido conociendo con 35. Con 36. Y espero poder seguir conociéndole la próxima década. Aunque sea tóxico, aunque sepa que está más roto que yo. Aunque no tenga ganas de dedicarle tiempo a arreglar a nadie.


Pero será el motivo de acabar esta larga carta diciéndote que las segundas partes no tienen cabida en tu corazón ni en tu vida. 



Besarle, solo besarle, hizo que pusieras un punto y final a la historia de 10 años. 


Y a mi vida tal y como la conocía. 



Sola por vez primera en tu vida. Sola frente a todo. 


Vivirás sola, por primera vez en tus 36 años. En ello estamos María, en descubrir que te aporta la vida y que le quieres aportar tú a ella. 


Tendrás miedo, pánico y curiosidad. Ojalá sólo la curiosidad guíe nuestra vida. Y combatamos los miedos y obviemos el pánico.


Y aquí estarás, un domingo frente al mar, esperando a que mi yo de los 46 años venga a contarme lo que va a suceder. Que me depararán los próximos 10 años. 


Te quiere tu yo orgullosa de 36 años. 


(Y en julio de 2023 nacerá el tercer amor de tu vida, Blanca. Tu ahijada.)

miércoles, 26 de julio de 2023

Ambivalencia

Según el Diccionario de la Real Academia Española, en su segunda acepción la ambivalencia es “2. f. Psicol. Estado de ánimo, transitorio o permanente, en el que coexisten dos emociones o sentimientos opuestos, como el amor y el odio.”

No sé por qué te estoy escribiendo a ti aquí, dónde hace demasiado que no escribo. No se por qué te dije que mi sueño era escribir un libro, cuando ni a mi misma me lo había vuelto a reconocer. 

Tampoco sé por qué siento la imperiosa necesidad de aclarar todas mis palabras. Imagino que es por el motivo de siempre, porque cuando escribo razono y cuando hablo me dejo llevar por el corazón.

Mis explicaciones comienzan así…

Ayer se que dije muchas cosas contradictorias. 

Pero así soy yo. 

Soy fuerte pero débil, soy infantil pero adulta, estoy enamorada del amor pero le tengo mucho respeto, creo que el mundo es bueno pero también malo…

Soy ambivalente. 

Lo he descubierto en terapia y ya no me culpo por ello. 

Por lo que ser así hace que aunque yo no me sienta culpable si contemple la necesidad de pedir disculpas.

Perdona si fui caos o aporté caos a tu momento vital.


miércoles, 4 de mayo de 2022

 Han pasado 10 años. 

Desde que le puse a este blog el nombre del sentimiento que me invade día tras día. 

Infinito. Siempre.

Y tenía tatuado un infinito. Y ahora ya no lo tengo. Y volveré a marcar mi piel. Con un infinito. Y le añadiré un siempre. 

Al escribir descubro, con lágrimas en los ojos lo que siempre he sabido y nunca he querido asumir. Que todo es así para mi. Infinito y Siempre.

Han sido 8 años de sequía. En ocasiones abortada con una gran tromba. Que era eso, una explosión, que lo dejaba todo devastado. Guardo algunos fragmentos del desorden. 

Han sucedido tantísimas cosas que sería absurdo hacer un resumen a modo “Querido Diario” aunque este es mi diario, anárquico e impostado. Pero mío. 

Quizá lo más relevante haya sido volver a asumir que no estoy bien. Que estar en crisis suele ser mi máxima. Suele ser mi modo de vida, dramatizar. 

Volver a imaginar, volver a crear vidas paralelas. Debo quitar el óxido, buscar un papel. 



Una nueva etapa. 

En esas me hallo. 

Muchísimo tiempo después de haber dejado de escribir. Sin saber realmente porqué lo hice. Tan sólo sé que fue hace demasiado tiempo. Tanto que duele. Y más aún cuando recuerdo que siempre me ha definido. 

Estoy muy oxidada. Mis sentimientos deben de estarlo. 

He vuelto a leer, también hacía demasiado tiempo de ello. Dolía. 

Estar en una etapa difusa, imprecisa, de búsqueda pero sin hallazgos. Quizá la crisis se ha adelantado 5 años. 

Tengo tanto


jueves, 20 de marzo de 2014

La Última Noche


Dejar las cosas para última hora no suele ser un buen método de actuación. Posponer y posponer decisiones aunque tiene su parte positiva – mientras no elijas todas las opciones siguen siendo posibles –  es un gran error. Porque el tiempo, o mejor dicho su descenso, su agotamiento, va creando ansiedad e incertidumbre, la toma de decisión pasa a estar más influenciada y presentas batalla a más opiniones o puntos de vista de los que sería realmente aconsejable. En resumen, dejar todo para la última noche es una muy mala ocurrencia, no suele funcionar.

Pero siempre hay una excepción que confirma la regla, y en mi caso decidir al final de mi última noche en Oviedo que me iba a arriesgar a invitar a mi asterisco a formar parte de mi historia… ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

No tenía una certeza absoluta tan sólo una intuición, ni tampoco lo hice pensando en que sería el hombre de mi vida que me llevaría a vivir la historia con la que cualquier escritor desearía toparse o inventarse, no pensé que en él estaba todo lo que me hace feliz, ni por supuesto jamás imaginé que hablar de él con frivolidad, como una aventura a olvidar, se convirtiera en hablar del amor de mi vida. 

Aquí estoy, casi 14 meses después de ese mágico instante, empaquetando otra vez y empezando una nueva vida junto a él en mi ciudad favorita. Recordando que lo que realmente importa no es cuando actúes sino es hacerlo, actuar.

Dejarlo todo para la última noche ha funcionado. Ser valiente, guiarse por la intuición y no pretender nada más que ser feliz ese día (porque sólo tenemos el hoy no lo olvido, ni olvido a mi amado A. Machado Hoy es siempre todavía) es el mejor modo de actuación que a día de hoy conozco. 

martes, 25 de febrero de 2014

Invierno


Nunca creí que el comienzo de un libro pudiese emocionarme de tal manera cómo lo han hecho la primeras líneas de El Cuerpo de Stephen King…
Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo, ¿verdad? Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos. Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos solo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, ni por qué nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo…
Evidentemente cada persona interpretará este comienzo de un modo completamente propio y diferente. Es más, es probable que yo haya interiorizado demasiado estas frases y tan sólo recurra a mi constante afán por dotar de sentido cada frase, cada verso, cada palabra … en resumen, todo lo que llega a mí.
Por vez primera he leído (y sentido como propio) un sentimiento que encajaba a la perfección con mi interpretación de mi propia realidad.
Y consuela.
Porque he creído durante toda mi vida que debería inventar nuevas palabras que ajustaran el contenido y la intensidad de lo que siento con cómo se interpreta tras verbalizarlo. Intuyo que sucede un poco cómo suele ocurrir con los distintos significados e intensidades de las temibles palabras “te quiero/te amo”. Respecto a las cuales vivo creyendo que ninguna persona que haya amado ha sentido de verdad lo que significaba mi amor. Tan sólo porque cada ser humano tiene su propia interpretación de la realidad, sus propios baremos y manera de cuantificar. Aunque bien es sabido que el mero esfuerzo por intentar dotar de valor numérico a un sentimiento es una hazaña imposible de llevar a cabo sin obviar la terrible estupidez que implicaría tan sólo pensar en ello.
Tras años de duro y arduo proceso de comienzo del autodescubrimiento pude por fin conocer a ese ser humano que se ha convertido en mi persona favorita. Y digo pude porque la vida nos dispuso a ambos en el mismo punto y todo comenzó cuando empezamos a ver realmente. Concretamente las palabras que suelo emplear son … y supongo que así comenzó todo, cuando pude empezar a ver realmente.
Con él, con mi asterisco particular [ese hombre que no sólo tiene el hueco de amor de mi vida y mejor amigo sino que amante, compañero, persona a quien admirar… también le definen sin olvidar que cada instante se va ganando a pulso ocupar nuevos huecos que él crea en mi] he tenido por vez primera esa sensación en el amor. La sensación de que ha cambiado tanto mi vida que el mero hecho de verbalizarlo estropea el sentimiento; me hace sentir que no estoy siendo justa con mis sentimientos por él, son infinitos pero al transformarlos en acciones y palabras, en hechos y declaraciones se pierde en el proceso más del 99% de su intensidad. Quebrarse la voz –tal y como afirma Stephen King- es una nimiedad a cómo me rasgo por dentro al ver que por más esfuerzos que hago no soy capaz de dotar de más carga emocional, de más realidad y justicia para con ellos, mis sentimientos claro.
Y tengo miedo. Y no desaparece. Y es bien fácil entender los motivos, son racionales. Muy acordes al hecho de que si siento que se diluye aquello que internamente me parece ilimitado, normal que tenga miedo.
Tengo miedo a que mis sentimientos nunca le lleguen tan cual son. Tengo miedo de que se vaya de mi lado sin llegar a saber realmente cuanto le amo. Tengo miedo de que no sienta ni sepa que esto es un amor único en la vida porque es único, irrepetible, de los que con un solo segundo de él podría morir tranquila por haber vivido un amor verdadero y con la certeza de que la vida sí ha tenido sentido. 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

11.12.13

Me encantan las fechas. Me encanta la simbología. Que las cosas importantes de mi vida sucedan un día en concreto tiene un valor increíble. Celebrar cada instante, cada cuenta atrás, cada lunes de la semana número tal...

Y hoy es 11.12.13 y a las 11.12.13 me ha parecido un momento maravilloso para decirle a la persona que amo que es así. ¡¡Hasta dentro de un siglo no podré hacerlo de nuevo!! Además hoy se acaban estos momentos mágicos hasta el nuevo siglo!

Quiero proponer cada 11.12.13 del resto de la eternidad. Quiero que sigas disponiendo para siempre.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Escribir

Al principio me preocupaba llevar algo de tiempo sin escribir cada día. Ahora ya no me importa, sé que no escribo porque no puedo canalizar hacia un papel todos los sentimientos que actualmente forman mi ser; muchos de ellos estoy descubriendo y analizándolos porque son nuevos en mi vida.

Hasta que te conocí creía que lo sabía todo en el amor. Que mis experiencias vitales me habían llevado de una felicidad enorme al dolor más atroz. Creía haber abarcado en su total amplitud el sentimiento del amor. Y no esperaba para nada que la vida, otra persona o incluso yo misma pudieran sorprenderme tanto. 

Ir a por ti fue el primer sentimiento que me alarmó, nunca pensé que esa sensación de querer luchar por alguien a quien apenas conocía pudiera apoderarse de mi. Cuando estoy involucrada lucho hasta morir, cada día y en cada instante; pero cuando te apartaste de mi lado creí que mi cuerpo me respondería del modo en el cual fui auto-educada. Dejar ir. Ni por asomo fue así. Ese sentimiento jamás hizo acto de presencia, ni por mi mente ni por mi corazón. Es una opción que simplemente no contemplé. Y como bien te dije no me iba a dar por vencida, hubiese ido a por nosotros hasta que hubieses estado preparado, hasta que te hubieses arriesgado a ser más feliz y a ser feliz conmigo. Tenía que demostrarte y hacer que creyeras en ese sentimiento tan cierto y hermoso que me dijiste el otro día: "el amor no significa sufrimiento".

Cada segundo que paso a tu lado es un nuevo descubrimiento. He descubierto capacidades que nunca pensé que tendría, que siempre soñé. Vivo mi vida de un modo más independiente (en ese aprendizaje me conociste) y de un modo menos dependiente en el amor. Siempre he vivido el amor con libertad, pero nunca con independencia. Y ahora soy feliz. Feliz de verdad.

He dado gracias y nunca me cansaré de darlas. Bien es cierto que nunca hubiese elegido sufrir, tener que recomponerme y buscar mi yo. Es un proceso duro, complicado y doloroso. En el cual estaba inmersa al conocerte. Y en el que sigo aún; ya sin dolor ni dureza... ahora sólo es complicado aunque maravilloso. No sufro ni tengo que recomponerme más. Estoy en esa etapa, que creo que durará hasta la eternidad, de llegar al límite de mi misma. Y a tu lado asterisco es algo que sucede en cada instante. Amplio aún más mis cualidades e intento limitar mis defectos. Me has aceptado, me quieres tal y como soy. Y ello me da fuerzas para mantener y mejorar lo bueno que hay en mi, para aprender a olvidar y evitar sensaciones que me impiden ser todo lo sana que siento que puedo ser.

No me arrepiento, por tanto, de ninguna de mis decisiones. Todas ellas, fuesen acertadas o no, correctas, incorrectas, me hicieran feliz o me causaran un gran dolor... me han llevado a este punto de mi vida. En el cual, mi vida y mis circunstancias son fantásticas. Cambiaría cosas, claro que sí, pero son cosas que el tiempo y nuestro esfuerzo van a cambiar. Por ello siento que seguir haciendo las cosas del mismo modo que hasta ahora será de sobra.

Contigo me esfuerzo mucho más que nunca, por hacer las cosas bien y de tal modo que a ambos nos hagan felices. Contigo no finjo ni me escondo en convencionalismos porque contigo soy clara y natural. Contigo ser feliz es fácil, cada esfuerzo tiene una recompensa que me sobrepasa. Contigo vivir es un placer, sólo generamos tiempo de calidad. Contigo puedo vivir sintiendo que los pilares de mi vida están intactos, que puedo quererte, amarte, desearte... con libertad, felicidad, alegría, ilusión, ganas de vivir, sueños, ideales... porque eres tú.

No me importa no volver a escribir nunca si es porque estos sentimientos son los que me invaden y me tienen atrapada. No me importa porque ya no escribo lo que quiero sentir sino que siento lo que quiero y luego soy capaz de escribirlo. No me importa pues ahora vivo la historia que siempre quise escribir. No me importa porque me he convertido en la protagonista de mi propia vida, de nuestra vida. No me importa no volver a escribir si cada día puedo seguir improvisando el guión de la vida que amo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Necesidades

Sé que esto no es lo que esperas leer, ni mucho menos es lo que esperas encontrarte en la carta de los miércoles. Pero tras la conversación de ayer (domingo) me he levantado pensando en que fue un gravísimo error que no sé como voy a subsanarlo.

Lo primero que sé y no me voy a cansar de repetirme es que el medio más adecuado nunca será un chat. Jamás. Por mucho que nos leamos con la voz e intentando empatizar con las palabras del otro… cuando estamos susceptibles, cuando estamos cansados, cuando estamos agotados, cuando estamos tristes y echamos en falta… cualquier sentimiento que no sea máxima felicidad y alegría nos puede llevar a un equívoco.

Y ayer yo no estaba del todo bien. He tenido un puente muy duro. Y una de las cosas que hizo que mi puente fuera así fue la sensación de olvido, de desconexión de nuestra realidad por tu parte. Cada día te necesito más y más. Y han sido unos días en los cuales no lograba entender porqué no había un momento destinado a nosotros ahí. Cosa que siempre sé, siempre sé que si la vida me regala una conversación contigo antes del domingo a la noche tengo que no sorprenderme tanto y saber que la vida nos da una tregua por un instante. Pero si le añadimos un día más, se hace más complejo y más pesado.

Tengo, como todo el mundo (no soy más ni menos especial que nadie), problemas que ocupan mi tiempo y que no comparto contigo. En gran parte mi protección es fruto de mi manera de ser, que me hace sentir que si te cuento esas cosas mi fortaleza se va a ir a la mierda y pasaré a ser débil y vulnerable. Y si algún día nosotros no estamos juntos o si algún día quieres hacerme daño o quieres un motivo para marchar… tienes un arma que a mí me va a destrozar.

Confío en ti. Tan ciegamente que lucho cada día por no sentir que si me abro no voy a sentir nunca, pase lo que pase, una decepción; que vas a ayudarme, no a llevar mi carga pero si a poder sopesarla y enfrentarla sin miedo. Pero es una de mis luchas diarias, y tan sólo he podido decirte lo que me pasa y eso sólo ha hecho que empeorar las cosas. Por tanto, sí decirte que tengo miedo, que me protejo y que no te cuento todas las cosas... sólo hace que dolerte… aún me voy a recluir más en mi misma. Por ello desde aquí te pido que sólo me respetes, no te pido que me comprendas. Sólo que respetes y que tengas paciencia con que yo vaya demasiado poco a poco.

Raúl, contigo ha sido, es y será una relación tan maravillosa que no quepo en mi de gozo. Eres perfecto para mí. Contigo he podido, puedo y podré, disfrutar de una relación sana, libre, independiente, llena de amor, orgullo, honestidad y dedicación.

Pero te he echado muchísimo de menos este fin de semana. Hay días en los que te necesito y no estás. Y eso me duele. (Cómo habrá días en los que me necesites y yo tampoco esté). Porque aunque sea independiente y haya aprendido a no ser dependiente emocional de mi pareja y que mi felicidad depende fundamentalmente de mi misma… te sigo necesitando. Cada vez más. Diciendo de verdad, de corazón y con convencimiento que conozco, respeto y acepto tu manera de ser y de funcionar, y me he enamorado también de ella, y es algo que para mi es vital. Hay días que me sorprende y no me termino de acostumbrar.

Me repito, el amor es algo que hay que cuidar cada día. Es una lucha diaria. Y SE QUE DEBO INTERIORIZAR que porque un día sea un mal día o las cosas no transcurran del modo que espero y/o necesito ese día en concreto ... ni nuestra relación se va a deterioriar, ni el amor va a ser menor, ni las cosas van a cambiar. Pero debo seguir luchando cada día por darte mi mejor yo, mi mejor amor, mi mejor María… pero también por asumir de verdad que un día de mierda no va a hacer una epoca de mierda.

Te quiero. Con todas y cada una de las emociones que el amor lleva de serie. Con todos y cada uno de los riesgos que sé que corro al tenerte en mi corazón. Con lo bueno y más aún con lo malo. Te quiero y sé el porqué.

Mi niño, eres esa persona que la vida me ha traído para que reafirme que aunque mi camino sea sólo mío necesito compartirlo con alguien. Y ese alguien ha de verme, tras todo mi embrollo de pensamientos y sentimientos. No el primer día, pero sí poco a poco y sin tener miedo de mi intensidad y mi cabecita pensante.

Nunca podré darle todas las gracias que se merece la vida por haberte puesto en mi camino. Eres excepcional. Eres una de esas personas que de verdad merece la pena conocer porque tienes una visión del mundo y te enfrentas a él de tal modo que sólo causas admiración. Enriqueces mi vida, la llenas de nuevos sentimientos que no sabía que existían, haces que desarrolle capacidades frente a la vida y métodos de lucha. Contigo soy feliz. Feliz de verdad.

A tu lado sé que mi manera de ser llena de optimismo y positividad, por fin tienen una recompensa y alguien a quien le vale. Como me dijiste ayer, soy tu cargador. Ser tu recarga de energía, de emociones, sentimientos y sensaciones. Me hace sentir que mi existencia merece la pena. Que he encontrado y la vida ha dispuesto en mi camino a ese alguien que hace que nos retroalimentemos positivamente. Yo tengo ilusión, ganas de vivir y alegría, te cargo a ti de esos sentimientos, me lo dices, aún tengo más ilusión, ganas de vivir y alegría… es lo más bonito y precioso que podrías decirme mi vida.

Porque me siento así. Tu me llevas a otro mundo. Lejos del que vivimos.

Me conozco y sé que puedo darte una existencia feliz y llena de amor. Mientras nos queramos seguiremos respetándonos y luchando cada día por llevar esa vida que queremos. Cuidando y alimentando ese amor que nos permite vivir a nuestro modo.

Y no existe ningún pero.

Te quiero así. Tal y como eres. No quiero que cambies ni un ápice tu interior ni tu exterior. Me gusta como piensas y sientes; y más me gusta como lo exteriorizas y juegas con ello. Tan sólo te pido que hagas un pequeño esfuerzo por recordar algo que sabes, te veo a tí, ni te sobrevaloro ni te subestimo.


Oviedo ha cambiado mi vida. Tú has cambiado mi vida. Y eso no lo olvido. No necesito recordármelo porque siempre está presente. Mi hogar está dónde esté mi corazón, y es allí contigo.